Para algunos es una práctica sadomasoquista, para otros un potenciador sexual mejor que cualquier sustancia afrodisíaca. Lo que está claro que el body piercing no deja indiferente a nadie. Lengua, pezones, clítoris, glande… son algunos de los puntos erógenos más morbosos donde la sexualidad gana campo al erotismo.
Hoy día, existe toda una moda, tendencia estética, o subcultura, que multiplica el número de perforaciones y lugares corporales donde colocar esas piezas extendidas tanto entre las mujeres como entre los hombres. Utilizan para ello toda suerte de materiales entre los que destacan por su duración y capacidad hipoalérgica el oro, la plata, el acero quirúrgico y el titanio. Era muy extraño que en esa tendencia estética no surgiera la idea de perforar también las zonas erógenas, como los pezones, o los genitales. En estos últimos se pueden perforar el prepucio y el frenillo, en los hombres, o el prepucio, el glande el frenillo del clítoris, o los labios menores en las mujeres. La idea generalizada es que tales piercing facilitan la excitación y proporciona mayor placer sexual.
Tener un trozo de metal en las zonas eróticas no añade mucho al sexo. Sobre todo cuando se llevan ya durante algún tiempo y se ha producido un fenómeno de habituación. Sin embargo, es cierto que las zonas eróticas lo son en la medida que las percibimos y nos hacemos conscientes de ellas. Y los piercing pueden jugar un papel ahí.
Permiten que la persona sea más consciente de esa zona erógena (por ejemplo, los pezones) por el estímulo permanente que ejerce ese pedazo de metal y el roce del mismo con la ropa. Eso puede transmitir al cerebro determinadas señales y permitir que su portador o portadora sientan esa zona y la disfruten durante sus actividades cotidianas
No aumentan el deseo sexual. Aunque sí pueden producir un estado de excitación mínima ligeramente por encima del que solemos tener habitualmente., pueden incrementar el estímulo de la zona cuando la pareja se empeña en ello. Incrementan, pues, las sensaciones deliberadamente sexuales.


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