La semana pasada comentamos un par de posturas, aqui teneis otras tres para que sigais probando.
Sorpresa. Esta postura es ideal para los que les guste el sexo más salvaje. El hombre, de pie, toma a la mujer por detrás y la penetra tomándola de la cintura. Para ella, el placer se concentra en el ángulo de abertura de la vagina que, al ser limitado, provoca una sensación de estrechez muy placentera para muchas mujeres. Para él, la sensación más poderosa se expande desde el glande, que entra y sale de la abertura vaginal a su antojo y acaricia el clítoris. La dominación que él ejerce y la relajación total de ella pueden favorecer el jugueteo del hombre con el ano de ella: introducir un dedo durante el coito puede ser enormemente excitante.
Trapecio. Ésta es una postura arriesgada para los más osados. El hombre se sienta con las piernas abiertas y su compañera (ya penetrada) arriba de él. Tomándola de las muñecas, ella se va relajando hacia atrás hasta caer por completo: debe estar súper relajada y confiar en su pareja que la atrae a su cuerpo con sus brazos provocando la embestida necesaria para el coito.
Fusión. Para esta postura, el hombre se sienta echando su cuerpo levemente hacia tras. La mujer, asumiendo el rol activo de la ocasión, pasa sus piernas por encima de su compañero y apoya sus brazos atrás del cuerpo. La estimulación previa debe ser intensa, ya que durante la penetración esta postura impide el acercamiento manual y el contacto de las bocas. La mujer marca el ritmo o se pacta un encuentro pene-vagina con un movimiento de ambos hacia el centro.


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