El término fetiche “coreofilia” (o también choreofilia) recuerda a la palabra “coreografía” la que conocemos del baile y que proviene del griego (koreos = danza, grafía = escritura). Al baile también se refiere la coreofilia, más bien, describe la afición sexual por observar a una bailadora – o en pocas ocasiones un bailador – y dejarse exitar por ella o él. Este fetiche se desplega en formas muy distintas y especialmente la pura asociación erótica entre el baile y el sexo es muy frequente. La danza erótica incluso puede ser una terapia sexual.
Como en muchas parafilias aquí también es dado por hecho: los hombres se enganchan más rápido que las mujeres. Desde siempre las caderas giratorias y los movimientos atrayentes del torso les hacen sentir a los hombres como si se encontrasen en extásis – especialmente si la mujer lleva puesto un vestido sexy. Las mujeres por lo contrario no son tan fáciles de atrapar, aunque un hombre que sabe bailar bien, puede ser muy atractivo y despertar nuestras fantasías
Hace siglos las mujeres bailaban en los templos, hoy en día existen los sitios del table dance con bailarinas de striptease que bailan con la vara que causan inmediatamente fantasías en las cabezas de los hombres y que producen un efecto estimulante.
El verdadero fetiche empieza con que una persona con coreofilia exclusivamente se deja estimular por una persona que baila y que sólo de esta manera es capaz de llegar al orgasmo. La observación entonces tiene un efecto como un medicamento que aumenta la potencia, que al mismo tiempo puede significar que en el peor caso que por otros estimulos sexuales ninguna erección es provocada.
En la realización implica que al observar un baile la persona con la coreofilia se masturbar y despierta el deseo de tener sexo con la bailarina (o el bailarín). Al contrario a otros fetiches la coreofilia no es considerada como un tabú social sino es más bien aceptada y por lo tanto pertenece a los fetiches más “candorosos”.
El origen de la coreofilia supuestamente se debe por la historia del baile de hecho a la evolución o puede ser producido por experiencias marcadas, como una aventura sexual con una bailarina o un bailarín que dejó una impresión profunda y el afán de repetición.




¿Tenéis mucho calor? Pues al menos yo creo derretirme cuando hace tanto calor. Debido a esto hice una pequeña investigación acerca del como “enfriarse” por estos días y descubrí una caliente variedad del fetish. La criofilia (del griego kryos – frío) es el gusto por tener relaciones sexuales a muy bajas temperaturas.

Cada día se nos pueden ocurrir situaciones en las que el 