Ésa época en la que andabas por el mundo colgada de sus brazos y querías pasarte la vida entera con él en la cama. Una mirada suya era una invitación al pecado y sus manos brasas ardientes. Cuando todo eso termina parece que solo queda el aburrimiento.
Dicen que las parejas no mueren de amor, sino de falta de creatividad, y esto pasa con más frecuencia de lo que te imaginas. Vivimos en una sociedad rápida y excluyente, por lo que si no entras en las reglas del juego o si no eres igual seguramente puedas con más facilidad tener problemas en tu vida personal.
Pero lo cierto, es que, la rapidez con la hacemos las cosas y vivimos las relaciones no deben ser una constante en nuestra vida, y debemos reflexionar y ser capaces de separar una cosa de la otra.
Una de las causas suele ser es el miedo a hablar con el compañero sin tapujos, a pedir caricias nuevas o sensaciones diferentes, miedo a que el otro no reaccione como mal. Pero esto se puede evitar si tú pareja y tú os ponéis de acuerdo.
El primer paso es evitar la monotonía, debes evitarla ya que se irá instalando en la convivencia.
Algunos consejillos para poder evitarlo:
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Recupera tu espíritu de soltera y sorpréndele con tu renovado apetito sexual. ¿Te acuerdas cuando hacíais el amor varias veces en una sola noche o en cualquier momento del día?
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Toma más la iniciativa. El cambio le hará verte con otros ojos.
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Olvida los prejuicios e intenta cumplir algún sueño erótico, los propios y los de tu pareja.
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Informarte sobre sexo te ayudará a darle variedad a tu vida sexual. Posturas, técnicas, trucos…
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Pásate por tiendas eróticas y compra algún juguete.
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No contengas tu deseo sexual y comete alguna locura, en el ascensor, en el baño de un bar…


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